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Sabemos que los antibióticos son en algunos casos necesarios. Pero en determinadas circunstancias, su uso debe estar especialmente controlado por un médico. Es el caso de embarazadas y mamás lactantes. En ambos casos, algunos antibióticos pueden tener efectos perjudiciales para el bebé. 

Te explicamos cómo afectan los antibióticos a bebés y embarazadas y qué precaución debes tener a la hora de consumirlos. 

Descubre cómo afectan los antibióticos a bebés y embarazadas

Los antibióticos pueden afectar a la flora intestinal del bebé. De ahí la importancia de controlar su consumo durante la gestación. Y por eso muchos fármacos y antibióticos incluyen en sus prospectos un apartado específico donde podemos leer: 'Si estás embarazada, consulta con tu médico o especialista'. 

La mayoría de las veces, el principal problema de algunos antibióticos es que no solo afecta a la flora vaginal e intestinal de la mamá embarazada, sino que también puede provocar un desequilibrio en la flora intestinal o microbiota del bebé. 

Los antibióticos durante la lactancia materna

Pero, ¿qué sucede durante la lactancia materna? ¿Pueden afectar también los antibióticos al bebé? ¿O puedo utilizarlos? Sin duda, la leche materna ofrece muchos ingredientes que respaldan la salud inmunológica del bebé. Sin embargo, algunos estudios han demostrado que los antibióticos también pueden afectar al bebé durante la lactancia materna. Por eso, si una mamá lactante precisa el consumo de antibióticos, siempre debe ser bajo prescripcion del médico o especialista. ¿Por qué? Porque los antibióticos pueden llegar hasta el bebé y afectar al equilibrio de su flora intestinal.

Los primeros meses de vida del bebé son el momento ideal para influir positivamente en el desarrollo del sistema inmunitario. Un sistema inmunitario sano garantizará que tu bebé esté mejor preparado para afrontar los desafíos que pueda encontrar.

El desarrollo del sistema inmunitario del bebé se basa principalmente en una flora intestinal o microbiota saludable y equilibrada (bacterias beneficiosas que viven en el intestino). La toma de antibióticos puede afectar a este equilibrio. El desequilibrio en la microbiota del bebé disminuye los niveles de bacterias beneficiosas (ej.: bifidobacterias) perjudicando el desarrollo de una respuesta inmunitaria adecuada.

Recuerda que los antibióticos a veces son necesarios, pero en otras ocasiones 'abusamos' de ellos.  Una tos, un dolor de garganta... El uso de antibiótico es cierto que acelerará la recuperación de la madre, pero al mismo tiempo que el antibiótico se deshace de las bacterias malas del organismo, también puede afectar a algunas de las buenas, con lo que la flora intestinal se verá resentida y por consiguiente también el sistema inmunitario. Si los antibióticos alteran el establecimiento (colonización) de las bacterias saludables en el sistema digestivo del bebé, puede que sea más susceptible de padecer asma y alergias

Esto además puede provocar que el bebé desarrolle ciertas alergias: el desequilibrio en la microbiota del bebé (ocasionado por la ingesta de antibióticos de su madre) perjudica a la respuesta inmunitaria ante determinadas sustancias dañinas. Y esto es lo que conocemos como alergia, es decir, una excesiva sensibilización a determinadas sustancias a las que el bebé fue expuesto. En condiciones normales, estas sustancias no provocarían ninguna reacción en el bebé, pero si su sistema inmune se sensibilizó a ellas, provocará una reacción alérgica.

Controla por tanto la 'automedicación' en el caso de estar embarazada o si estás amamantando a tu bebé. Recuerda que los efectos del antibiótico pueden llegar hasta tu hijo. Por eso, es necesario que consultes al médico antes de tomar antibiótico por ti misma. No todos son iguales y será el médico quien mejor te pueda orientar sobre cuáles necesitas y son menos dañinos para ti y para tu bebé.