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Existen seis emociones básicas, según Daniel Goleman y su teoría de la Inteligencia Emocional: alegría, asco, tristeza, miedo, enfado y sorpresa. No se consideran ni positivas ni negativas; pero sí son todas válidas y todas y cada una de ellas nos dan una información relevante de nosotros mismos.

En este caso vamos a centrarnos en el miedo y en cómo nos condiciona y por consiguiente puede limitar, en cierta manera, en el desarrollo adecuado de nuestros hijos e hijas. En Guiainfantil.com respondemos a esta pregunta frecuente... ¿Cómo puedo evitar que mis miedos condicionen a mi hijo?

Cómo puede limitar el miedo a los niños

El miedo es lo que sentimos ante una situación que consideramos peligrosa. Ya sea un acontecimiento real o imaginario. Además, como el resto de emociones, recordemos que ésta parte de la subjetividad del sujeto, de su propia experiencia. Un niño tiene miedo cuando tiene una pesadilla, por ejemplo, otro puede tener miedo a montar en bicicleta…, lo que el miedo viene a enseñarnos y a informarnos, es que creemos que tenemos ciertas limitaciones o falta de recursos para enfrentarnos a una situación.

Y digo creemos, porque en la mayoría de las ocasiones es una creencia limitante. Si habéis visto la película de Canta, sino es así os la recomiendo para ver con vuestros hijos, recordaréis cuando Meena, la elefanta, se enfrenta a su propio miedo cantando en el teatro para un numeroso público. Cantó, con miedo, pero cantó.

En muchas ocasiones el miedo nos limita, nos paraliza, porque como he comentado antes, nos avisa de que, según nuestras creencias, no tenemos todos los recursos para enfrentarnos a esa situación.

Dicho todo esto, es frecuente que las madres, por ser las que generalmente pasan más tiempo con sus hijos, y los padres, limiten de forma inconsciente un desarrollo más autónomo y fuera de miedos en sus hijos e hijas.

Cuando una mamá ve que su hijo empieza a trepar un árbol, es frecuente que diga: “bájate de ahí que te vas a caer”. De esta manera está limitando su capacidad, le está diciendo que no confío en ti, está dando por hecho que se va a caer, y es muy probable que eso se deba a que realmente la que tiene miedo de esa caída, sea la mamá o el papá. El miedo a que a nuestros hijos les pase algo, es normal, pero ese miedo debemos gestionarlo para no condicionarles a ellos y que pueden descubrir sus propias capacidades y confiar en ellos mismos.

Consejos para evitar que tus miedos condicionen a tu hijo 

Os invito a que os vayáis al pasado y recordéis cómo erais en vuestras nuevas aventuras, en vuestro primer día de cole, en el nuevo lugar de vacaciones…, y valoréis si eso mismo es lo que queréis para vuestros hijos e hijas o si, por el contrario, queréis mejorarlo. Si consideráis que lo segundo es la mejor opción, os doy algunas pistas:

- Confía en tu hijo o hija. Son más capaces de lo que creemos.

- No acudas corriendo ante una caída que no parece grave. Y no le cojas en brazos inmediatamente, atiéndele allí donde se cayó, a su altura. Seguro que él solo o sola, con tu apoyo, puede levantarse.

- Ante una nueva situación para él o ella, no le impongas tu ayuda, sí ofrécesela para cuando considere la necesidad.

- Adviértele de que se cuide, que esté atento y se agarre fuerte, por ejemplo, en el parque, evita las expresiones: “te vas a caer” o “ese columpio a mí me da miedo”.

- Recuerda el dicho: prepara a tu hijo o hija para el camino, no el camino para ellos. Es inevitable que nuestros hijos, encuentren contratiempos y dificultades en su día a día, es por ello que debemos capacitarles y darles confianza en sí mismos.

- Y, por último, no olvides que el ejemplo no es la mejor manera de enseñar, sino la única. Si nuestros hijos ven que nos paralizamos ante nuestros miedos, eso es lo que aprenderán.