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propiocepcion

La propiocepción es el sentido mediante el cual podemos conocer la ubicación de cada una de las partes de nuestro cuerpo en el espacio, aunque no seamos capaces de verlas. Conoce cuál es la importancia de la propiocepción para el desarrollo infantil.

Qué es la propiocepción

La propiocepción interviene en acciones tan importantes como el control y coordinación de los movimientos, el equilibrio, el ajuste automático de las posturas, las funciones manuales, la medición de la fuerza de contracción necesaria para coger objetos, los movimientos orofaciales, el mantenimiento del nivel de alerta del sistema nervioso y su influencia en el comportamiento.

Somos capaces de realizar los ajustes necesarios en cada gesto, gracias a la acción de unos receptores denominados propioceptores, que encontramos en las articulaciones, músculos, tendones, y en el oído. Éstos responden a los estímulos de tracción y de compresión y envían información al cerebro constantemente para poder realizar los movimientos de la forma más precisa.

Se debe fomentar una buena propiocepción para el desarrollo infantil

La propiocepción se pierde con las lesiones y las inmovilizaciones. Si no tenemos una buena propiocepción, habrá más riesgo de lesión y podemos encontrarnos con problemas del procesamiento sensorial que son frecuentes en niños.

Son chicos que por ejemplo, hacen demasiada presión cuando cogen un lápiz llegando a veces a romper un folio porque aprietan demasiado, pueden hacer daño a los demás sin querer ya que no calculan bien la fuerza que ejercen, son más torpes que los demás niños, se caen más, son más lentos, más rígidos, o muy blanditos, a veces necesitan estímulos para calmarse como chuparse el dedo, o morder algo, se mueven constantemente.

En estos casos puede haber también un nivel de alerta alterado. Muchos de los denominados  “hiperactivos” tienen este tipo de disfunción. Están todo el rato moviéndose porque su sistema lo necesita. Los últimos enfoques en este ámbito incluyen ponerles en el colegio una silla con un pedalier incorporado para que puedan canalizar su energía y poder prestar más atención, cargales las mochilas a su espalda (ya que sentir el peso les ayuda a relajarse), realizar juegos rápidos de equilibrio y coordinación antes de clase…

En muchos de estos casos los niños presentan activos reflejos, que ya deberían haber desaparecido según su edad. El fisioterapeuta especialista trabajará sobre éstos integándolos permitiendo así un mejor desarrollo.

Cómo trabajar la propiocepción en los niños

Los fisioterapeutas trabajamos la propiocepción realizando ejercicios que estimulan la presión, la coordinación, el peso y el equilibrio.

Acciones tales como masajearse, acariciarse con telas de diferentes texturas, hacer una actividad de relajación con los ojos cerrados intentando ir focalizando la atención en cada parte del cuerpo, saltar a la pata coja, trepar, colgarse, jugar a arrastrar y empujar cosas, realizar pompas de jabón, llenar globos, hacer diferentes movimientos con los ojos cerrados (sentadillas, caminar hacia atrás..), jugar con plastilina o arcilla haciendo figuras, usar pinturas de dedos, hacer túneles con cajas o ropa y hacer que repten bajo él, subir y bajar por planos inclinados, escaleras, hacer circuitos con obstáculos… 

Utilizamos materiales como churros de gomaespuma, tacos de yoga, bancos, balones, bosus, tablas, elásticos, patinetes, colchonetas…

Si quieres trabajar la propiocepción con tus hijos, sólo necesitas un poco de imaginación, además es muy divertido.