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mami primeraMientras la prueba decidía si marcaba una o dos rayitas, tú temblabas. La emoción, el miedo, la alegría… todo se juntaba y después de los cinco minutos más largos de tu vida, descubriste que ¡serías madre! No lo podías creer, simplemente era como que el mundo hubiera girado tan rápido que cuando volvió a parar, ya nada era igual, Nada.


Empezaste a sonreír sin una razón aparente, tus ojos se llenaron de lágrimas totalmente cristalina, tu mirada era muy diferente ala normal, empezaste a temblar y sin creerlo aún dijiste, por mucho tiempo esperaba este resultado.


Ser madre por primera vez es motivo de pánico y alegría. No estamos seguras de cómo afrontaremos los retos de cuidar a nuestro bebé hasta hacerse grande. Pero recordemos a nuestras madres, somos mujeres nacemos con un instinto materno que es primitivo, básico y que está por encima de las modas, culturas y costumbres. Sabemos ser mamás, y podemos ser excelentes.
“Querida Lupita” Nunca me ha gustado la palabra primeriza… Suena a asustadiza. Inexperta. Novata. Principiante… Incapaz.


No sé en qué momento se volvió moda llamarnos como “primerizas”.
Cuando hablamos de primeriza, nos imaginamos inmediatamente a una mujer con cara de afligida, despeinada, ojos llorosos, respiración agitada y mirada suplicante por ayuda. Cuando Beatriz está llorando desesperada. Se te vienen muchas preguntas a tu mente cómo “Seguro queda con hambre” “Está niña tiene sueño” “Capaz que esté hecho, seguro está todo pasado” “Hay que cambiarla rápido que se va a coser

Pero es bueno aceptarnos que como mamá primeriza experimenta un cúmulo de sentimientos que a veces es difícil de sobrellevar, pero es normal, es de esperar… esperar ....ver los resultados ... ¡No existe nada más importante en todo el universo que crear a una persona! ¡Es algo grandioso! ¡Es sublime!
Describir lo que sentimos cuando sostenemos a nuestro bebé por primera vez es muy difícil. Por supuesto, sentimos gozo reverente, ternura, admiración y amor… ¡tanto amor! Pero también tenemos que luchar contra sentimientos de confusión, temor, duda, ansiedad…

Las primeras semanas suelen ser muy difíciles para las mamás primerizas. Nos enfrentamos a una fatiga extrema, incertidumbre acerca de nuestras habilidades, depresión post-parto, nuevas expectativas por parte de nuestra familia, esposo y amigos… y la sobrecogedora realidad de que somos responsables de un ser humano (un ser humano que no nos deja descansar y que nos reclama las veinticuatro horas del día). Nos podemos sentir llenas de felicidad y optimismo en un minuto, y llorosas y temerosas al siguiente.

Pareciera que tener un bebé por primera vez, te convierte automáticamente en alguien a quien se le debe decir cómo hacer las cosas, e incluso qué cosas hacer. Y así empiezan a aparecer los que pareciera que nunca tuvieron un hijo por primera vez. Pareciera que nacieron expertos y con muchos hijos. El concepto de Primeriza .

Cualquier mínimo error, se justifica porque la madre no tiene experiencia previa “ahhh… es que es primeriza”. Pero lo peor, es cuando tú misma pones esa justificación como válida para cometer errores… “es que soy primeriza”.

Con esta tema, de madre primeriza, quiero que sepas que lo que estás viviendo, lo hemos vivido todas las que somos madres. Nos llenan de consejos que hemos o no hemos pedido. Lo importante, es informarse. Empoderarse.

Es normal tener miedo. Es normal cometer errores. Y no es porque “nadie nace sabiendo cómo ser madre”. La verdad es que sí sabemos, porque la mayoría de las cosas se aprenden por imitación. Y hemos visto toda nuestra vida cómo nuestros padres nos criaron, podemos adquirir primerizas sus fortalezas y modificar sus debilidades.

Pero en general las inseguridades van más allá. Hay mucha inseguridad acerca de la capacidad de amamantar. Y el problema aquí es que la lactancia no es una actividad que esté normalizada.

No estamos acostumbradas a ver a nuestras madres, tías, amigas, primas, vecinas a amamantar en cualquier lugar o momento. Si fuese así, probablemente tendríamos muchos menos miedos y dudas al respecto, porque sería algo natural, normal, aprendido y aprehendido.

Quiero que hoy entiendas que cualquier cosa que hagamos por primera vez, nos causará miedo e inseguridad. ¿Te acuerdas de tu primer día en la escuela ? ¿O tu primer beso? ¿O tú primera entrevista para un trabajo? ¿O la primera vez que manejaste un auto? Las primeras veces siempre son difíciles, pero uno aprende, se acostumbra, y deja de ser inexperto. Oh no te ha pasado..,

Sé que hoy esto te puede parecer lejano, pero va a llegar un momento en que todo va a encajar, te vas a sentir absolutamente cómoda contigo y con tu beba, Vas a mudar, amamantar, alimentar, consolar, entretener, todo a la perfección. Vas a ser una experta mamá.
Porque todo lo imperfecto termina siendo perfecto algo que en ocasiones no estamos acostumbradas pero cuando lo haces con amor y respeto.

Espero que tú, que estás leyendo este tema….
Que tengas tu hora sagrada con tu bebe, lo amamantes siempre que puedas, enamórate de tu maternidad, y entres de a poco en el estado de normalidad que da la tranquilidad de saber que estás haciendo las cosas bien.

No hagas caso a las dudas, al temor, a la depresión (es normal experimentarla y se pasará), a la ansiedad, al “¿podré?”, al “¿seré capaz?”… ¡Por supuesto que podrás y que serás capaz! Recuerda que las mujeres llevamos miles de años siendo madres (y la mayoría no teníamos ni idea de qué estábamos haciendo, recuerda que aprendes aunque te equivoques en poner los pañales al revés pero aprendiste). No tengas miedo de preguntar y de pedir ayuda. Disfruta de tu bebé. Hazle sentir amada. Llénala de alegría y sonrisas como la Gran mujer que has sido siempre... ¡Y que seas muy, muy feliz, mamá primeriza…!

Vive estos días con alegria no te agobies por la tarea de criar, y por recibir tantos y tantos consejos, sólo te puedo decir que tú no eres primeriza-asustadiza, tú eres la mamá perfecta para tu bebé. Eres todo su mundo. Todo lo que conoce hasta ahora y todo lo que debe conocer.

Eres tú y no los consejos que te dan, quien le dará su alimento, quien le dará su contención y quien le dará absolutamente todo lo que necesita. No permitas que te sigan infantilizando, no permitas que te hablen como si no supieras. Tú sabes, porque tu cuerpo supo crear a tu bebé y sabe crear también entonces su alimento. Tu cuerpo sabe crear, tu alma sabe criar.”