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En casa la ley la hacemos los padres

ninos desobedientes

La constitución es la ley de un Estado, es superior a las demás leyes, marca los derechos y libertades de los ciudadanos, establece los mecanismos de participación pública y la forma de gobierno. Las normas constitucionales son las que determinan el fundamento del orden jurídico, político, público, económico, social y los deberes y derechos de sus ciudadanos.

¿Te suena esto de algo? Debería porque es lo que hacemos todos los días, y es que, en casa, la constitución la hacemos los padres. Imponemos las normas y límites a nuestros hijos, marcamos las reglas a seguir y el orden que han de guiarlos. Suena importante, pero es así, en casa... ¡nosotros somos la ley! 

La ley la hacemos los padres y con ella educamos a nuestros hijos

Imagina a uno de esos jueces con toga y mazo que desde su púlpito imponen ley y dictan sentencia sobre los acusados. Pues bien, así somos nosotros en casa, eso sí, sin toga, sin mazo y sin púlpito. Pero ahí estamos, a pico y pala, imponiendo ley sobre nuestros hijos, que aunque suena muy autoritario no deja de ser una realidad.

Los padres creamos normas y reglas que han de cumplir nuestros hijos. Cada padre crea las suyas propias, a unos les parece que lo más importante es que los niños se esfuercen al máximo para sacar buenas notas y otros creen que lo más importante es el respeto en la familia. 

Pero, ¿qué ocurre si no instauramos leyes en casa? Lo mismo que en la vida fuera de casa, la anarquía, es decir la falta de liderazgo, el caos, el descontrol... En casa, esto de crear una jerarquía horizontal que no comprometa la libertad de los demás, es demasiado idílico y creo, contraproducente en el caso de los niños.

Nuestros hijos necesitan de esas reglas y normas para crecer y desarrollarse en sociedad, para convivir con los demás, para conocer sus derechos pero también sus obligaciones, para respetar y hacerse respetar.

Cómo crear leyes y normas para los niños

- No debemos crear una enorme lista de reglas para los niños, no son máquinas y además están en plena fase de aprendizaje, déjales que aprendan poco a poco.

- Debemos explicarles claramente qué esperamos de ellos. Aquello de "pórtate bien", es demasiado difuso. Podemos hacer una reunión familiar en la que expliquemos qué 3 cosas han de cumplir, por ejemplo, no pegar, recoger su habitación y hacer los deberes. Lo podemos plasmar en un papel en el que firmen todos los miembros de la familia. Recordaremos las reglas a menudo.

- Cuando los niños no sigan las reglas que hemos establecido, pondremos consecuencias educativas. Deben conocer qué ocurrirá en caso de no recoger su habitación o no hacer los deberes. No se trata de castigos sino de enseñarles las consecuencias de sus actos.

- No hace falta instaurar una jerarquía absolutista, podemos dar opciones a nuestros hijos y dejarles un espacio de libertad para que puedan elegir. "Tienes que vestirte, ¿quieres elegir tu ropa o lo hago yo?".

- Argumentar todo lo que decimos o esperamos es contraproducente, sobre todo en determinadas edades, pero sí es importante explicarles en algunas circunstancias por qué no deben asomarse a la ventana o beber mucha agua fría si están sudando. Debemos prevenirles y advertirles de los peligros.

- Hemos de ser firmes en nuestras decisiones, si nos ven dudar, puede que sea aprovechado para dar un "pequeño golpe de estado".