noticias cancer boton visa boton cv

NOTICIAS

Cómo cambiar la conducta del niño según sea su personalidad

educarsegunpersonalidad p

No todos los niños se comportan de igual manera ante las mismas situaciones. Su manera de responder ante el entorno dependerá del tipo de carácter que tengan y a su temperamento.

No es lo mismo tratar a un niño que es más agresivo o combativo que al que es más dócil, no podemos enfrentarnos con las mismas herramientas educativas si queremos cambiar su actitud. Te contamos pues cómo podemos los padres cambiar la conducta del niño según sea su personalidad.

Diferentes temperamentos infantiles

Existen diferentes categorías de temperamento infantil y que nos sirven como guía para determinar su comportamiento. Estas clasifican a los niños en:

- Temperamento fácil: Son niños alegres y poco exigentes, que se adaptan fácilmente a las rutinas. Se adaptan bien a situaciones nuevas y sus emociones son bastante moderadas. Son reacciones están lo más alejado posible de comportamientos agresivos o caprichosos. Son niños dóciles y fáciles de tratar, pero no por ello se debe descuidar el desarrollo de su personalidad.

- Niños combativos: Son niños que se caracterizan desde que nacen como muy llorones, algo irritables y con mucho genio. Les cuesta adaptarse a cualquier cambio. Todo les parece mal y se ponen nerviosos. Son niños exigentes, nerviosos, que muestran una gran exageración tanto para demostrar emociones alegres como tristes. Los niños combativos suelen ser extremos. Tan pronto cogen una rabieta como buscan afecto.

- Niños de adaptación lenta: Son niños algo reservados que no se adaptan muy bien a los cambios. Le caracteriza el ser miedosos, muy apegados a sus progenitores. Por lo general suelen ser bastante pasivos y algo lentos, tímidos y de los que necesitan mucho tiempo para hacer sus tareas Puede que les cueste un poco en adquirir capacidades, pero en general su maduración acaba llegando y se desarrollan bien con plenas competencias.

- Niños activos: Son niños muy inquietos que no paran un segundo, que todo les interesa y que están preguntando todo el rato. Pueden ser muy temerarios y, a veces, suelen sufrir pequeños accidentes cuando buscan el “riesgo”.

Cuando cumplen los tres años esta conducta activa aumenta, y su carácter, puede o bien ser dócil o bien combativo. De ahí que, según los padres sean quizá los más difíciles de llevar.

Los padres pueden observar cuidadosamente a sus hijos para poder determinar qué tipo de temperamento tienen. En alguna ocasión los niños pueden manifestar las características de una o más categorías. Por eso, determinar el comportamiento “normal” de un niño es muy difícil ya que ser un niño “estándar” depende de muchos factores como pueden ser: la edad, la personalidad, su desarrollo emocional y físico.

Además, el que una conducta se catalogue como buena o mala se basará en si este comportamiento es socialmente aceptado y entra dentro de los estándares del desarrollo. Por tanto, es muy probable que una conducta llegue a ser un problema si no coincide con las expectativas de la familia y del entorno que rodea al niño.

Cómo mejorar la conducta del niño según sea su personalidad 

Los padres no deben desilusionarse con el temperamento que el pequeño tiene. En lugar de eso, tiene que aceptar a los hijos tal y como son y facilitar el mejor desarrollo para sus hijos. La personalidad y su manera de comportarse pueden cambiar un poco pero no del todo.

Una vez que los adultos han aceptado la personalidad básica de su hijo pueden ir buscando las estrategias más convenientes según el temperamento de sus hijos, se trata de cambiar la conducta del niño según sea su personalidad. Así,

En niños de temperamento fácil:

- Es importante que los padres elogien a sus hijos con frecuencia, y cuando lo merezca.

- Estimulación y comunicación con ellos.

- Atender siempre el que expresen sus emociones, el que no se aíslen, el que se sientan integrados….

- En resumen, ser muy atentos con ellos.

En niños combativos:

- Evitar situaciones que puedan hacer que el niño pueda estar muy cansado.

- No criticar a sus hijos frente a otras personas.

- Establecer pequeñas rutinas, especialmente a la hora de dormir.

- Establecer unos límites y unas reglas haciéndole partícipe. No hablar de ellas en el momento que se dé una “mala” conducta.

- Ser exigentes pero mostrándoles cercanía y entendimiento mediante la comunicación.

- Enseñarles a gestionar su ira y su rabia

En niños de adaptación lenta:

- Darles tiempo y ser muy pacientes con ellos. Si les llamamos la atención por su lentitud podemos desarrollar en ellos ansiedad e inseguridad.

- Mostrarles confianza en lo que hacen.

- Prestarle mucha atención.

En niños activos:

- Evitar situaciones en la que el niño se encuentre excesivamente estimulado o aburrido.

- Ser ejemplo a la hora de comportarse en las diferentes situaciones.

- Actuar con calma y paciencia y adaptarse a su ritmo. Muchas veces al no hacerlo con este tipo de niños se cae en el error de diagnosticar a estos pequeño como TDAH.

- Adoptar un papel de acompañantes en su proceso de crecimiento y maduración.