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Diferencias entre un niño nervioso de un niño hiperactivo

como tratar a un nino hiperactivo 1

¿Todos los niños nerviosos o muy movidos son hiperactivos? Muchos padres se preguntan si su hijo será hiperactivo porque no para quieto, no hace caso y se enfada con facilidad. Tenemos que tener claro que el niño hiperactivo, es decir el que tiene TDAH, padece un trastorno de origen neurológico, que afecta a los niños no sólo mostrando "exceso de actividad" sino problemas de atención, de sueño y dificultades escolares. No es lo mismo un niño nervioso que un niño hiperactivo, te contamos cuáles son las diferencias.

Niños nerviosos e inquietos

Los niños por naturaleza son inquietos, están llenos de energía, por lo que en principio no debería preocuparnos que nuestro hijo no pare quieto.

Por lo tanto, hay que tener en cuenta a qué edad el niño es inquieto. Si el niño con 2 años no para de hablar, hemos de considerarlo algo normal, acaba de adquirir esa habilidad. Si con 4 o 5 años, los niños corren y saltan, de nuevo es normal, porque están adquiriendo el control motor. 

Desde que los niños comienzan a caminar su único objetivo es coger todo, investigar, trepar, correr saltar... Están descubriendo el mundo. Por ello, es importante que dirijamos la energía del niño, que sepa donde puede y donde no puede dar rienda suelta a su energía, es decir,  que le enseñemos a interpretar las situaciones y pongamos una serie de normas y límites que ayuden a los peques poco a poco autocontrol. 

En muchas ocasiones nos encontramos en la consulta a padres desbordados por la conducta de sus hijos. "Mi hijo no para", "no está quieto nunca" nos comentan los padres y, tras una primera observación del niño en consulta es un niño tranquilo y atiende sin problema.

Niño nervioso pero no niño hiperactivo

El niño hiperactivo es hiperactivo siempre, el niño nervioso no. Depende mucho del carácter del niño, el temperamento y el entorno. Para que sea hiperactivo han de darse una serie de condiciones, y ser estables en el tiempo. Además, es importante prestar atención a estas circunstancias:

- Muchas veces los niños muy inquietos mejoran con poner pautas claras de conducta. Si el niño en la consulta del médico no para de correr y saltar pero no les decimos nada, no es que el niño es hiperactivo, es que no le hemos puesto pautas de conducta.

- Hay que tener en cuenta también, que el nivel de inquietud de los niños depende mucho de nuestro umbral de tolerancia a la actividad de los niños. 

- Es importante valorar la "cantidad de" que hace el niño, en qué momentos, su intensidad y en general, cómo es el niño.

- Hay que valorar la edad que tiene, ya que no es lo mismo un niño de 3 años que de 7 años.

- No hemos de confundir vitalidad con hiperactividad.

- El diagnóstico lo hace un profesional y no se puede establecer antes de los 6 o 7 años.