noticias cancer boton visa boton cv

NOTICIAS

Que Sí y que NO debemos hacer frente a un berrinche

berrinches

Es real, no todos los niños tienen rabietas, ni a todos les duran lo mismo, ni les ocurren con la misma frecuencia. Esto depende de cada niño. Un peque no hace una rabieta por voluntad, sino precisamente por todo lo contrario; las estructuras cerebrales que permiten dominar sus emociones todavía no están lo suficientemente maduras y desarrolladas. El niño, no es capaz de controlar la frustración por sí solo, así que son normales y padre de su desarrollo. Para evitar caer en su juego o en una batalla campal con tu peque te damos algunos tips que funcionan y qué debes hacer o dejar de hacer. ¡Toma nota!

Los “no”

NO lo tomes personal. Como te mencionamos no es porque te quiera hacer pasar un mal rato, sino porque no sabe cómo manejar su frustración.

NO pierdas el control. Los gritos y la violencia no funcionan a largo plazo y solo harás que su frustración aumente y el berrinche empeore.

NO lo agarres o jales. Aunque esté tirado en el suelo, al sujetarlo empeorará esa situación, porque al sentirse controlado físicamente se frustrará más.

NO le pides mil veces que se calme. Sólo es cuestión de tiempo, no tienes que estarle hablando, deja que pase el berrinche sin estarlo atosigando.

NO lo avergüences frente a la gente. Es muy común decirle que todo mundo lo está viendo o que vea que es el único niño que hace eso.

NO te alejes o le quies tu brazo o pierna si se aferra a ti. Es importante permanecer cerca de él o ella.

Los “sí”

Explícale porque tu  negativa ante su petición. A veces funciona más de lo que te imaginas.

Dale espacio y tiempo. No se trata de ceder, sino de darle tiempo hasta que pase el berrinche, pero sin ignorarlo.

Hazle saber que lo entiendes, pero él debe tambièn entender por qué no siempre se puede lograr lo que se desea.

Mantén una voz y actitud serenas.

Dale otra opción que le pueda atraer.

Abrázalo en cuanto vaya cediendo el berrinche, eso le dejará claro que el amor siempre está presente y puede ganar más con cariño que con el llanto.